La organización de Casa Decor 2026 ha abierto las puertas del edificio que acogerá la cita con el interiorismo por antonomasia, del 9 de abril al 24 de mayo. Este año será un palacete ubicado en la calle San Agustín,11, en el corazón del Barrio de las Letras de Madrid. El inmueble es propiedad de Sircle Collection y Take Point, quienes liderarán conjuntamente la rehabilitación para realizar el hotel de lujo Sir Agustin.
El proyecto incluirá 33 habitaciones, un restaurante y The Cover, el novedoso concepto de club privado de Sircle Collection. Pero antes de que esto, el edificio acogerá en los diferentes espacios una muestra de diseño que lleva la firma de reconocidos estudios de interiorismo del país.

La entrada
El edificio, proyectado como residencia del marqués de los Vélez y conde de Niebla, entre 1892 y 1895, se construyó al estilo de los palacetes urbanos de la época, con bajo y tres alturas. En el semisótano se encontraban las cuadras, las cocheras y una vivienda para el servicio y, en la planta baja, el acceso a la finca desde la calle San Agustín.
Desde este paso se alcanzaba el vestíbulo y la escalera principal del palacio, dispuestos al estilo clásico, con solado y escalinata de mármol blanco, columnas exentas y molduras decorativas.

El vestíbulo
La llamativa y monumental escalera que preside el vestíbulo es uno de los elementos más representativos del palacio. Al parecer, pudo ser un añadido posterior, tanto por la meseta intermedia abierta al vestíbulo como por su singular diseño curvo, que nos acerca más a las tendencias deco de las primeras décadas del siglo XX.

En esta planta se hallaban las zonas de trabajo, como el despacho del marqués y otras estancias administrativas.
La planta principal
La escalera desemboca en la planta principal, un señorial espacio coronado por un gran lucernario que ilumina la escalera decorada en este tramo por una impresionante vidriera de la Casa Maumejean sobre la que destaca el escudo familiar. Un conjunto de columnas exentas con capiteles al estilo corintio organizan este espacio alongado, trazado por molduras que recorren la bóveda.
En esta primera planta se encontraban las estancias más nobles, como el salón de baile y los dormitorios principales de la familia, en tanto las plantas segunda y tercera se destinaban a cuartos de servicio.

La Capilla
En 1926, al fallecer los marqueses sin descendencia, el palacio pasa a manos de la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, por lo que se realizan una serie de reformas de adaptación para escuela-convento, a lo largo del siglo XX. El elemento más destacado es, sin duda, la capilla _hoy desacralizada_, que se ubica en las antiguas cocheras del palacio.

Con una planta rectangular de 164 m2, cuenta con un espectacular lucernario de cristal que sirve para dar luz al interior del espacio, que dispone de pequeñas ventanas a la calle.
La rica decoración de todo el conjunto alterna formas del renacimiento plateresco con cierto gusto por lo medieval y guiños mozárabes, especialmente en paredes y techo.
Los techos de escayola asemejan artesonados con relieves y guarniciones; las paredes están labradas con motivos de vegetación de aire mozárabe, y todo ello salpicado de figuras religiosas llenas de misticismo medieval, muy del gusto estilístico de las órdenes religiosas de los años 20.
Toda esta virtuosa labor fue realizada por los talleres de arte Granda, que llegó a contar con más de 200 maestros artesanos y que, aún hoy, sigue siendo uno de los más prestigiosos e importantes talleres de arte litúrgico del mundo.
Una nueva vida conceptual
Alrededor de 1941, al ampliar las actividades como colegio, se hizo necesario levantar una cuarta planta para albergar las habitaciones de las residentes. Para esta ampliación, se continuaron los ordenamientos clásicos establecidos en el proyecto primitivo, si bien simplificados y racionalizados, con intención de armonizar con el conjunto del palacio sin desmerecer la escala del edificio.
Desde entonces, el inmueble ha sufrido diversas reformas de acondicionamiento hasta la última, en 2009, cuando se realizaron labores de modernización de los espacios y que ha dado como resultado la superficie construida actual: 3.500 metros cuadrados.
A pesar del cambio de actividad del edificio, de suntuoso palacio a sobrio convento, aún se conservan huellas señoriales en la planta baja y principal, como la hermosa entrada de acceso al vestíbulo, con suelos de mármol blanco, vidrieras de la Casa Maumejean, elaboradas molduras y cornisas y una monumental escalera semicircular.




































