China ha confirmado a principios de 2026 un cambio significativo en su política fiscal para las exportaciones: a partir del 1 de abril de 2026, las devoluciones del Impuesto al Valor Añadido (IVA) aplicables a una lista de productos exportados serán canceladas, según el Anuncio n.º 2 de 2026 emitido conjuntamente por el Ministerio de Finanzas y la Administración Estatal de Impuestos del país. Esta modificación forma parte de un ajuste más amplio que afecta a cientos de productos, incluidos módulos y componentes fotovoltaicos, baterías y otros bienes manufacturados, y se aplicará con base en la fecha consignada en la declaración aduanera de exportación de cada envío.
Esto significa que, para muchos exportadores chinos, la eliminación de la devolución del IVA —un beneficio fiscal que ha servido durante décadas para compensar parte del impuesto interno y hacer más competitivos sus productos en mercados exteriores— dejará de operar como antes. El efecto inmediato será que parte del coste que hasta ahora absorbía el Estado pasará a integrarse en el precio de exportación, lo que puede traducirse en un aumento del coste neto de venta al exterior a partir de abril.
La lógica oficial del gobierno chino es que esta medida ayude a restaurar precios más “racionales” en los mercados internacionales, evitar guerras de precios excesivas y reducir la probabilidad de fricciones comerciales con socios globales. Asociaciones del sector fotovoltaico han apoyado la decisión como un modo de frenar la caída continua de los precios de exportación, que ha tensionado la rentabilidad de las empresas locales y generado riesgos frente a medidas proteccionistas.
La eliminación de las devoluciones del IVA a la exportación en China a partir del 1 de abril de 2026 tiene implicaciones relevantes y bastante específicas para las empresas del sector de la piedra natural, tanto chinas como extranjeras, aunque no todas son inmediatas ni positivas por defecto.
Para los productores chinos de piedra natural, la medida supone una pérdida directa de competitividad en los mercados internacionales. La devolución del IVA ha funcionado durante años como un mecanismo que permitía absorber parte de los costes fiscales y mantener precios de exportación muy agresivos, especialmente en productos estándar como tablas, losas comerciales o materiales de gran volumen y bajo nivel de transformación. Sin ese incentivo, exportar piedra natural desde China será menos rentable, lo que obligará a los fabricantes a elegir entre subir precios —con el riesgo de perder cuota— o reducir márgenes. Esto afecta de manera especial a los segmentos más commoditizados, donde el factor precio es determinante.
Sin embargo, esta pérdida de atractivo de la exportación no implica automáticamente una ventaja para quienes exportan piedra natural a China desde Europa o Italia. A corto plazo, es probable que parte de la producción china que ya no resulte tan competitiva fuera se redirija al mercado interno, aumentando la oferta local. Esto puede traducirse en mayor presión sobre los precios internos y en un entorno más competitivo para la piedra importada, sobre todo en materiales genéricos, colores comunes o formatos fácilmente sustituibles por producto local o por materiales alternativos.
La lectura cambia en el medio plazo. La retirada de un incentivo fiscal tan relevante puede acelerar un proceso de reordenación del sector chino de la piedra, favoreciendo la salida de actores menos eficientes y empujando a los que permanecen a centrarse en productos de mayor valor añadido. En este contexto, las importaciones de piedra natural pueden encontrar espacio, pero no en volumen ni en precio bajo, sino en segmentos donde la producción china tiene más dificultades para competir: materiales singulares, bloques o tablas de origen reconocido, estabilidad cromática, acabados de alta gama, soluciones a medida para proyectos complejos y un nivel de servicio que vaya más allá del suministro de material.
Para las empresas europeas, y especialmente italianas, la implicación principal es estratégica. Esta medida refuerza una tendencia ya existente: China no es un mercado para vender piedra como simple materia prima indiferenciada, sino para ofrecer una propuesta completa basada en calidad constante, fiabilidad, trazabilidad, sostenibilidad y soporte técnico. La capacidad de garantizar compatibilidad entre lotes, cumplir plazos de entrega exigentes y respaldar el material con un historial claro de aplicaciones reales se vuelve más importante que nunca.
En resumen, la eliminación de las devoluciones del IVA en China no abre automáticamente una ventana de oportunidad para la piedra natural importada, pero sí penaliza los modelos basados exclusivamente en volumen y precio, tanto dentro como fuera del país. Para las empresas del sector, el mensaje es claro: el acceso y la permanencia en el mercado chino dependerán cada vez menos del coste del material y cada vez más del valor que se sea capaz de demostrar.
Fuentes oficiales y confirmadas: Anuncio n.º 2/2026 del Ministerio de Finanzas y la Administración Estatal de Impuestos de China sobre ajustes en las devoluciones del IVA a las exportaciones.




































