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Manuel Barbosa: “Cada caso de silicosis puede alcanzar cifras de 200.000 euros”

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Manuel Barbosa lleva 25 años trabajando en la empresa Mármoles Barbosa de Chiclana de la Frontera, Cádiz, una provincia que registra el índice más alto de trabajadores del mármol afectados por silicosis de España, 115 . Barbosa ha sido uno de los talleres de referencia en la zona, con unas instalaciones de más de 1.000 metros cuadrados y una plantilla, que en los años florecientes llegó a engrosar a 40 trabajadores. Ahora afronta una nueva etapa marcada por la baja por silicosis de seis de sus empleados. Ha tenido que pagar importantes cantidades económicas en recargos de prestaciones sociales, además de enfrentarse a una denuncia penal. Precursor de la Asociación de Empresarios de Encimeras de Mármol y Afines de Cádiz, recientemente ha presentado su dimisión. Esta es su historia.

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Hasta hace muy poco era el secretario general de la Asociación de Empresarios de Encimeras & Afines, ¿Por qué ha presentado su dimisión?
Por la necesidad de crear órganos dinámicos y compatibles con los objetivos de la Asociación como la búsqueda de soluciones razonables y justas frente a los daños ocasionados por la aparición en el mercado de un material novedoso como es el aglomerado de cuarzo, pero de una alta toxicidad, no avisada, no advertida, ni a la empresa ni a las entidades preventivas, que viene a ser la causa de la aparición de la silicosis en las marmolerías. Antes de la aparición de este material, no existía silicosis en las marmolerías.

Cádiz cuenta en la actualidad con cerca de 115 afectados por silicosis, en el caso de su empresa, ¿Cuántos de sus trabajadores han sido diagnosticados con la enfermedad?
De la cantera, son dos, y cuando digo cantera, me refiero a que son trabajadores contratados y relacionados con mi empresa de manera continua y prolongada. Los otros cuatro son trabajadores que han trabajado en muchas empresas del mármol y por periodos muy amplios y en mi empresa han trabajado cortos periodos.
Obviamente, un solo caso, cuyo costo para la empresa vienen a ser una media de 200.000 €, ya deja a la empresa absolutamente descapitalizada y en vías de cierre, cuando son seis, ya el cierre se hace urgente, total e inmediato.

¿Cuándo le comunicaron el primer caso de silicosis en sus trabajadores?
En el año 2012 ofrezco a los empleados que en esos momentos estaban en la plantilla, hacerse un tac en una clínica privada. Había escuchado que en otros centros de se estaban dando casos de silicosis, y quería velar por la salud de mis trabajadores. Fue uno de ellos el que quiso hacerlo, aun teniendo desde finales del año anterior el apto por el servicio de vigilancia de la salud. Cuando este trabajador recoge resultados del tac, lo muestra a su médico de cabecera. Es éste médico quien lo remite a la mutua, la cual lo deriva de nuevo a la Seguridad Social -porque el servicio de vigilancia de la salud, no tenía medios para diagnosticar esta enfermedad- y es en la Seguridad Social donde se abre expediente de investigación.

Cómo es el proceso por el que pasa un empresario desde que un trabajador comunica su baja por problemas respiratorios…
Es un complejo proceso que tarda demasiado tiempo, a veces llega al año. Y eso ya supone de por sí, un costo al empresario importante. Se continúa cotizando el trabajador y abonando una parte equivalente al 25 % del salario, el resto hasta el 100 % lo abona, o la Mutua o la Seguridad Social.
Después, tras el diagnóstico de silicosis, se le concede la minusvalía, pese a que la ley no reconoce el primer grado de silicosis como invalidante. Se abre un proceso de investigación por la Inspección de Trabajo y se hace una propuesta de recargo, que en Cádiz vienen a ser el 30% de todas las prestaciones. O sea una cantidad muy aproximada de 75.000 €, sin exagerar, y que puede ser más, ya que depende de la edad del trabajador, si es muy mayor, también puede ser menos.
Después, el trabajador viene a reclamar daños y perjuicios, que supone unas cifras que van desde 180.000 a 220.000 €. Cantidad que las compañías de seguros no asumen porque dicen que la enfermedad profesional no está cubierta en la póliza de responsabilidad civil.

¿Cómo ha afectado esto a su empresa?
Muy negativamente, ya no tan solo por las múltiples bajas de los trabajadores, con sus costos sino por la desestructuración que provoca en la organización de los procesos productivos. A ello hay que añadirle unas cargas económicas de alta cuantía, que nos ha obligado a realizar acciones no deseables, entre otras la no contratación de más trabajadores, ante el temor de que puedan venir ya afectados por la sílice. Entiéndase que cada caso de silicosis, puede alcanzar cifras de 200.000 €, entre recargos y daños y perjuicios.

Usted considera que el recargo de prestaciones por enfermedad laboral es desproporcionado. ¿Qué respuestas han tenido de la administración?
No hemos tenido respuesta alguna, sólo castigo. Y mirando para otro lado, en una filosofía radicalmente contraria a las actuaciones o respuestas a idéntico problema y de la misma administración en País Vasco o Galicia. En todo caso, lo que sí es de considerar que el veneno sigue en las mesas de los trabajadores y ese veneno, es el que se debió evitar, en su momento, lo que nadie, ni la administración ni las empresas preventivas advirtieron a la verdadera víctima del problema, los empresarios.

Algunos empresarios marmolistas de Cádiz se enfrentan además a demandas penales como en su caso. ¿Cree que podrían entrar en prisión?
Desconozco la valoración real que formulará el ministerio fiscal ni la demanda, pero sin duda la vía penal pudiera traer ese resultado. En este momento hay más de 7 casos en vía penal en la provincia.

¿Son conscientes los empresarios marmolistas de las fuertes sanciones a las que se enfrentan cuando uno de sus trabajadores enferma?
No, todos pensábamos que eso no ocurriría nunca, cuando nos pasa, lo primero que se hace es cerrar la actividad, pocos son los que quedamos, y al final, el resultado será el cierre. Pero cuando una empresa cierra, la misma abre, pero “en medio del monte”, o sea en fragante irregularidad, lo que viene a ser una competencia desleal y dañosa para los pocos empresarios que queremos afrontar las dificultades que los aglomerados de cuarzo nos han traído.

¿Qué responsabilidades creen que deben asumir las empresas elaboradoras, los fabricantes, los servicios de prevención de riesgos y la administración en este tema?
Las responsabilidades y costos de los daños que han generado al sector de marmolistas, que muy resumidamente pueden ser primero el fabricante, por haber omitido la información a la que viene obligado por el artículo 41 de la ley de prevención de riesgos laborales. Lo que nos impidió tomar las medidas necesarias para velar por la salud de los trabajadores. Idéntica aplicación, a la omisión de la administración, que le corresponde en virtud del artículo 40 de la Constitución Española.
En segundo lugar las empresas de prevención, porque al ser las empresas que cobraban por el servicio de vigilancia de la salud omitieron los protocolos a los que venían obligados ante el elevado índice de sílice que contenía los aglomerados de cuarzos.
En tercer lugar la administración, por haber permitido la salida al mercado de un producto altamente tóxico, contiene un 95/98 % de sílice, sin las legales y obligadas advertencias, o sea, sin que el producto viniera acompañado de una ficha de seguridad.

Algunos operarios son reacios a trabajar con protección. ¿Qué debe hacer el empresario?
Sancionar y abrir correspondiente amonestación y en casi de la reiteración de la conducta actuar con un despido.

Usted lleva 25 años trabajando en la elaboración de productos, ¿tema poder sufrir esta enfermedad?
Sin duda alguna, y no es un temor imaginario, porque ya hay muchos casos de empresarios que ya están enfermos, en la pequeña empresa, el empresario suele ser también trabajador manual.

¿Veremos más casos de silicosis en los próximos años?
Sí, si consideramos que la silicosis es una enfermedad silente y que se puede manifestar entre los 5, 10 ó 20 años. Sin duda que habrá que reconocer que habrá más casos.

¿Qué consejo daría a los empresarios que está pasando por casos de silicosis en su plantilla?
Que no se queden de brazos cruzados que hay mucho que hacer. El hecho de que se les señale como culpables, es simplemente una falacia. Se sabe quién es el verdadero culpable y lo saben todos, las entidades preventivas, la Administración, lo dicho, todos. Las empresas no vienen sino a ser, la parte más débil, a las que además, son las más fáciles de atacar, y en consecuencia son las verdaderas víctimas del mal hacer de la administración y de las entidades preventivas. Y sin la menor duda, del fabricante que en connivencia con la conducta omisiva de la administración, vienen a castigar y hacer víctimas a las pequeñas empresas del mármol. Esto, todos lo sabemos pero nadie hace, más que sancionar, para dar respuesta al verdadero problema, los aglomerados de cuarzo.

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