La optimización de la gestión del agua se ha convertido en un elemento clave para la competitividad de los talleres de piedra natural y materiales aglomerados. Un reciente caso de éxito en la provincia de Alicante pone de relieve cómo la implantación de un sistema de clarificación de agua de Italmecc ha permitido a una empresa del sector reducir costes operativos, mejorar la eficiencia productiva y avanzar hacia un modelo más sostenible.
El taller ha sustituido las tradicionales balsas subterráneas de decantación por un clarificador vertical, un silo de sedimentación diseñado para separar de forma rápida y controlada los sólidos suspendidos del agua de proceso. A diferencia de los sistemas convencionales, en los que la decantación puede prolongarse durante días, el nuevo equipo permite clarificar y reciclar el agua en cuestión de minutos, garantizando un suministro continuo de agua limpia para las máquinas.
Con los antiguos fosos, el agua recirculada solía contener partículas abrasivas que aceleraban el desgaste de discos de corte, herramientas y componentes mecánicos de las máquinas CNC. Además, las tareas de limpieza de las balsas obligaban a detener la producción y requerían una importante inversión de tiempo y recursos. A ello se sumaba el elevado coste mensual de los camiones cisterna necesarios para la retirada del lodo líquido acumulado.
La instalación del clarificador de Italmecc ha transformado por completo este escenario. Los sedimentos sólidos se depositan en el fondo del silo y el agua clarificada vuelve al proceso productivo en condiciones óptimas, lo que prolonga la vida útil de la maquinaria y reduce el consumo de agua. Paralelamente, el lodo se deshidrata y compacta en sacas tipo Big Bag, convirtiéndose en un residuo sólido fácil de gestionar, almacenar y transportar, y eliminando prácticamente la dependencia de servicios externos de aspiración.
Tras los primeros meses de funcionamiento, los resultados económicos confirman el acierto de la inversión. La eliminación del coste del camión cisterna y la reducción del desgaste de equipos y consumibles permiten al taller estimar un retorno de la inversión en un plazo de entre 18 y 24 meses.
Este caso en Alicante demuestra que los sistemas modernos de clarificación de agua no solo responden a exigencias medioambientales y de ahorro de recursos, sino que se consolidan como una herramienta estratégica para mejorar la rentabilidad y competitividad de los talleres de piedra en un contexto industrial cada vez más exigente.



































