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Iván J. Márquez Muñoz: “Aquí existe una preocupación por la arquitectura sostenible que va un par de pasos por delante de España”

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Iván J. Márquez Muñoz (Madrid, 1978) es un arquitecto madrileño afincado en Edimburgo (Escocia) quien trabaja desde 2005 en Sutherland Hussey Architects; un estudio de arquitectura formado por un equipo de diez personas ubicado en Leith, un barrio cercano al puerto que sirvió de escenario para la célebre película Trainspotting, pero que ahora mismo es una zona de interés cultural y en auge.

Iván, en el estudio Sutherland Hussey Architects.

Iván, en el estudio Sutherland Hussey Architects.

Trabajas desde hace ocho años en Sutherland Hussey Architects afamado por la calidad de los diseños de los proyectos que realiza. ¿Cómo se trabaja en el estudio?
En el estudio hay tres directores, tres asociados entre los que me encuentro y tres arquitectos. Los directores son los que suelen iniciar la fase de diseño de los proyectos pero la forma de trabajar es muy dinámica y todos nos involucramos en el desarrollo de los proyectos de principio a fin. Por lo general, también solemos estar trabajando todos en varios proyectos al mismo tiempo, lo cual genera mucha flexibilidad a la hora de poder adaptarnos a las necesidades y a la evolución de cada trabajo, a la vez que permite que todos participemos y aprendamos de las diferentes fases del proceso, desde las primeras ideas hasta el detalle y la ejecución.

Respecto a la labor y el papel que desarrolla un arquitecto, ¿cuáles son vuestras competencias en Escocia?¿Hay diferencias con España?
Para mí la principal diferencia reside en la distinta fragmentación de la práctica profesional que existe en ambos países que, a mi modo de ver, está mucho más subdividida en el Reino Unido. En España, a no ser que hayan cambiado mucho las cosas desde que vivo fuera, el arquitecto todavía mantiene la mayoría de las competencias en el proyecto y obra, tanto del diseño general, las estructuras, instalaciones, mediciones, etc. Otra cosa es que si la obra es de bastante calibre, se empiece a requerir empresas de cálculo de estructuras u otros especialistas. En cambio en Escocia y en el Reino Unido en general, el sector está bastante más dividido y las competencias mucho más delimitadas para cualquier tipo de proyecto. Las estructuras las calcula el structural engineer, las instalaciones el mechanical and electrical engineer, las mediciones y presupuestos el quantity surveyor, etc. Por lo que la labor del arquitecto queda mucho más delimitada. Esto ofrece algunas ventajas, como la de liberarte de ciertas tareas en un proyecto, pero también obviamente muchos inconvenientes, fundamentalmente el de perder gradualmente el control sobre ciertos aspectos del proyecto y de la obra, al aumentar el número de agentes involucrados en un proyecto.

Proyecto residencial en Saint Andrews, Escocia, que plantea el uso de Sandstone (arenisca) como placas de revestimiento en fachada en toda la parte baja del proyecto.

Proyecto residencial en Saint Andrews, Escocia, que plantea el uso de Sandstone (arenisca) como placas de revestimiento en fachada en toda la parte baja del proyecto.


El hecho de que el arquitecto piedra un poco el control del día de la obra ¿lo ves entonces más negativo que positivo?
Para mí es tremendamente negativo. Probablemente para un estudio de arquitectura que no se preocupe mucho por la calidad final del proyecto, o de que éste se construya totalmente acorde a lo diseñado, esto sea una ventaja, porque agiliza el trabajo y limita los tiempos, algo que todos los clientes quieren. Pero para un estudio como en el que trabajo, en el que se controla que todo se ejecute como se ha detallado en el estudio es un inconveniente enorme, porque supone una lucha constante y una labor continua de coordinación entre una multitud de colaboradores. Quizá en España todavía el arquitecto consigue que su voz sea la que tenga el mayor peso a la hora de decidir algo en obra, mientras que en el Reino Unido a un arquitecto, como ha ido perdiendo competencias y formación en determinados campos paulatinamente, le resulta más difícil imponer su criterio en áreas en las que otros profesionales llevan la voz cantante, como el tipo de estructura a utilizar, los materiales más adecuados según su precio, la integración de las instalaciones en el proyecto, etc.

Muchos de los proyectos que finalmente se adjudica Sutherland Hussey Architects vienen a través de concursos restringidos en los que a lo sumo participan cuatro o tres estudios. ¿Cuál es la vía por la que es posible participar en ellos? ¿Cuáles son las exigencias?
Desde mi punto de vista la mayoría de los concursos que aparecen en el Reino Unido son restringidos en lugar de libre acceso. Y la mayoría de los concursos de libre acceso plantean una serie de requisitos previos, como un volumen mínimo de facturación en años anteriores, experiencia construida en obras de semejante calibre, participación en equipo con un estudio de mayor fama internacional y tamaño, etc. por lo que realmente se pueden considerar como otra forma de concurso restringido.
En alguno de los concursos restringidos que hemos ganado hemos accedido por invitación directa, ya que muchas veces el cliente, el promotor o la entidad que organiza el concurso, conocen el tipo de proyectos que hemos hecho o les gusta la clase de arquitectura que hacemos, y consideran que seríamos una buena opción para participar. Otras veces, sobre todo en concursos de mayor envergadura o de planeamiento urbano, en los que se requiere es un equipo multidisciplinar para participar, el cliente ha contactado con una empresa de ingeniería, o de arquitectura paisajista, etc. y son ellos los que contactan con nosotros para saber si queremos participar en el concurso en conjunto, ya que se requiere que el equipo cuente con un estudio de arquitectura en él. Por lo que la excesiva subdivisión de la profesión de la que hablaba antes a veces también tiene su lado positivo.

Habéis realizado algunos proyectos y colaboraciones en China. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Sí, hemos realizado una serie de proyectos y ganado algunos concursos en China desde hace seis o siete anos, en colaboración con un estudio local de Beijing (Pansolution), como por ejemplo el nuevo museo de la ciudad de Chengdu, actualmente en construcción. La experiencia ha sido muy gratificante en muchos aspectos, como aprender del modo de trabajar de diferentes culturas, y también bastante complicada en otros, como se puede esperar cuando se trabaja en la otra punta del planeta y con un idioma y cultura totalmente diferentes. En varios de los proyectos nosotros nos encargábamos del diseño en la fase inicial y el estudio colaborador en China se encargaba de la fase final de ejecución del proyecto y de toda la intercomunicación con los clientes y autoridades. Otras veces la responsabilidad del diseño estaba bastante más compartida desde el principio o más en manos del estudio local, por lo que a veces el resultado final no es lo que habríamos anticipado o preferido al comienzo, lógicamente. Pero en general, la experiencia ha sido fructífera, sobre todo teniendo en cuenta la recesión y la falta de actividad en los últimos años en Europa, que también ha afectado a Escocia por supuesto.

Grizedale Education Centre, en Cumbria, Inglaterra para el que se utilizaron grandes lajas como cerramiento de fachada-

Grizedale Education Centre, en Cumbria, Inglaterra para el que se utilizaron grandes lajas como cerramiento de fachada-

¿Cuál dirías que es la tendencia arquitectura ahora mismo en Escocia?
No creo que haya una tendencia común clara en la arquitectura de este país. Por comparar con España, a pesar de la tradición del uso de piedra en Escocia, en general la arquitectura escocesa se basa en el uso del acero y la madera, no como en España en el que los materiales más pesados como el ladrillo, el hormigón o la piedra siguen siendo los más habituales. Lo que sí existe es una preocupación por la arquitectura sostenible y la eficiencia energética que creo que va un par de pasos por delante en Escocia y el Reino Unido con respecto a España. Hay programas de certificación energética, como el BREEAM, que aquí llevan presentes desde los años noventa y, si no me equivoco, en España sólo dos o tres años. También si no me equivoco, antes de la introducción del Código Técnico de la Edificación en España hace seis o siete años todo, incluyendo la sostenibilidad, se regía por las Normas Básicas de la Edificación de finales de los setenta, mientras que en Escocia las normativas equivalentes se han ido adaptando más progresivamente a las demandas actuales durante las últimas décadas, lo cual ha influido en las tendencias arquitectónicas de uno u otro país.

La piedra es una material considerado tradicional en la arquitectura escocesa. ¿Qué valoración crees que se tiene de los materiales pétreos?
El material por excelencia en la construcción tradicional escocesa siempre fue la piedra. Ciudades enteras como Glasgow o Edimburgo, con una enorme presencia de arquitectura Victoriana o Georgiana, están hechas a base de ella. Por tanto, es un material muy querido y muy apreciado en Escocia, no sólo por los profesionales sino también por las autoridades y por el público en general. A diferencia de otros materiales más habituales en España, como el hormigón visto, que aquí está fuertemente estigmatizado por diferentes motivos, ya sea por la falta de gremios y por tanto su elevado precio, por su aparente falta de idoneidad para el clima británico, por los malos recuerdos que la arquitectura Brutalista y Modernista dejo aquí en Escocia entre el público de a pie, etc. y resulta muy difícil de utilizar cuando queremos. Con la piedra es todo lo contrario.

¿Qué criterios seguís a la hora de optar por un material pétreo?
La verdad es que no siempre tenemos la opción en cada proyecto de proponer el uso de piedra, porque hay una realidad que coexiste con la buena aceptación que la piedra tiene en este país, y es que resulta muy cara su utilización. Las canteras ya no son tan productivas como antes y la industria de la madera ha crecido enormemente en Escocia en las últimas décadas, con mucha producción local y desde el punto de vista sostenible se considera más favorable y muchas veces la opción preferida dependiendo de cada proyecto. También las normativas urbanas son muy estrictas y no permiten libremente elegir una piedra u otra si no se integran plenamente con el contexto, así que el abanico de posibilidades no es tan amplio.

Varios de vuestros proyectos han contado con areniscas escocesas y también con pizarra. ¿En qué obras habéis empleado estos materiales?
En los últimos años hemos utilizado mucho la Cumbrian Slate, un tipo de pizarra que empleamos como material de revestimiento en muros. La razón fundamental es que son producidas en canteras próximas a la ubicación de los proyectos, situados en el entorno de la frontera entre Inglaterra y Escocia, donde este tipo de piedra es muy abundante, por lo que se minimizan los costes y se integran muy bien en el entorno, que además en algunos casos afectaban a edificios protegidos y con una normativa muy estricta.

¿Qué proyectos tenéis ahora en marcha?
Ahora mismo, por centrarnos en la piedra, estamos trabajando en un concurso que ganamos a finales del año pasado, un proyecto residencial en Saint Andrews, Escocia, una ciudad histórica construida también a base de piedra en la que es muy difícil proponer algún tipo de material que se salga de la norma. El proyecto, que se empezará a construir antes de final de año, prevé la utilización entre otros materiales de Ashlar Sandstone, unas placas de piedra arenisca para parte del cerramiento de fachada.

Combinas tu actividad profesional con la docencia. ¿Cómo el enfoque de los planes de estudios de arquitectura en el país?
Sí, tengo la suerte de poder compaginar mi trabajo como arquitecto con la docencia en la escuela de Arquitectura de la Universidad de Edimburgo y anteriormente en la Universidad de Strathclyde, en Glasgow.
Creo que el enfoque de los planes de estudio en el Reino Unido es un reflejo de lo que mencionaba antes, de la fragmentación de la actividad profesional en el país y de las delimitadas competencias del arquitecto dentro del ámbito profesional. En España, al menos cuando yo era alumno, estudiábamos al mismo tiempo asignaturas de proyectos, dibujo, estructuras, construcción, instalaciones, etc., mientras que en Escocia los alumnos tienen un menor número de asignaturas, al no tener todas las competencias sobre todo lo anteriormente mencionado.

Grizedale Education Centre.

Grizedale Education Centre.

Escocia, aunque en menor medida que otros países europeos, también ha notado los efectos de la crisis de la construcción. ¿Ha habido recortes importantes en educación o en otros ámbitos?
En Escocia la crisis económica ha afectado enormemente al sector de la construcción, al igual que en España, y todavía estamos viviendo las consecuencias. Quizá solamente Londres, que funciona como una burbuja por encima del resto del país, ha sobrellevado la crisis del sector de una manera mejor. Todos los gobiernos europeos han hecho lo mismo, recortar, y uno de los primeros sitios de donde se quita y el primer sector que se cae en una crisis como la que vivimos es el de la construcción, desgraciadamente para nosotros. En cuanto a la educación, lo más notable recientemente en el Reino Unido ha sido un aumento muy fuerte de las tasas universitarias, que habrá que ver qué repercusión tiene a medio y largo plazo en los planes de estudio y en la educación en general.

¿Cómo crees que va evolucionar la arquitectura en el país en el que ahora vives en los próximos 20 años?
De momento creo que para los próximos años más inmediatos todas las tendencias estarán marcadas todavía por la crisis del sector. Al no haber dinero para grandes proyectos públicos, creo que asistiremos a bastantes obras de tamaño pequeño para clientes privados en los que se podrán ver cosas interesantes. Aparte de esto, creo que se seguirá apostando y legislando para una arquitectura todavía más sostenible y sin emisiones. Prácticamente cada año se actualizan las normativas de construcción que imponen medidas cada vez más exigentes, limitando la pérdida energética de los edificios, incrementando los aislamientos térmicos, cercando el impacto energético que un material conlleva, desde su fabricación, transporte, etc. Sin olvidar los beneficios que esto produce, también limita mucho la labor del arquitecto, ya que en muchas ocasiones compromete excesivamente la calidad del diseño de un proyecto. Así que espero que consigamos que esta tendencia y predominancia de la preocupación por el impacto ambiental de la construcción se integre plenamente en el diseño arquitectónico.

Ficha técnica:
Número de personas:10
Número de arquitectos: 9
Número de obras al año: en proceso, cada año unos 7 u 8 proyectos. Construidos, en el último año unos 3.
Programas software: Microstation, Archicad, Artlantis, Adobe CS package

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